El machista grupo de WhatsApp que da la bienvenida a las alumnas de Magisterio en La Rioja: “Hay que partirles las bragas” | Educación

El vergonzoso episodio protagonizado hace un año por alumnos del colegio mayor Elías Ahuja en Madrid, que dirigieron gritos sexistas contra estudiantes de su homólogo femenino Santa Mónica, a comienzos del pasado curso académico, no es un caso aislado. Un grupo de WhatsApp conformado por 199 estudiantes de primero y segundo de Magisterio (hoy dividida en los grados de Educación Primaria e Infantil) de la Universidad de La Rioja incluye comentarios del tipo “últimamente son muy putas todas” y “hay que partirles las bragas” referidos a las nuevas alumnas que van a comenzar los estudios de grado en el campus. El centro académico ha abierto un expediente para investigar el caso. El consejo de estudiantes de la Universidad ha convocado una concentración de repulsa por lo sucedido el próximo lunes a mediodía.

El chat, que lleva por nombre Novatadas magis primaria, se utiliza para organizar las novatadas del curso 2023-2024, que arrancó en la Universidad de La Rioja el lunes. La institución prohíbe las novatadas, igual que la Ley de Convivencia Universitaria desde el año pasado. En el chat, los chicos adjuntan fotos de las nuevas compañeras, obtenidas en las redes sociales, para hacer comentarios sobre su físico. “Pero qué nenas están entrando?”, pregunta uno, que recibe respuestas del tipo: “Espero que buenorras”, “es un puto quesito de cabra del copón”, “otra que está como un puto queso Babybel”, se lee. La información ha sido adelantada por la Cadena SER de La Rioja.

Algunos estudiantes sugieren en el grupo de WhatsApp ponerse en contacto con algunas de las nuevas estudiantes. “Tiene pinta de facilona” o “hay que partirles las bragas”. A lo que otro responde “cuando quede con […] no las va a llevar, que últimamente son todas muy putas”. Solo una alumna se atreve a contestar en el grupo a estos comportamientos machistas y vejatorios con un mensaje: “Dais asco JAJAJAJJA”. Otro de los integrantes responde: “ya estamos”.

El grupo también recoge mensajes homófobos. Una estudiante remite un vídeo de uno de los matriculados y uno de los miembros del chat señala al respecto: “Dile que no aceptan mariquitas en magisterio”. “Este tío promete”, apunta otro.

Horas después, uno de los participantes en el grupo de WhatsApp ha pedido perdón por sus “comentarios tan asquerosos”: “En vista de que esto se ha ido de las manos quiero pedir perdón por mis comentarios tan asquerosos”, señala, antes de pedir perdón a todo aquel que se haya sentido ofendido, aunque dice que “iban en modo de broma”.

La Universidad de La Rioja ha condenado de forma rotunda estos comportamientos. “Estamos indignados. Nos parecen expresiones repugnantes, denigrantes y maleducadas y, en algunos casos, violentas. Condenamos absolutamente el contenido de este chat, del que no teníamos conocimiento”, ha asegurado la vicerrectora de Estudiantes de la universidad, Marian Martínez. Estas actitudes, ha añadido, son “impropias de jóvenes” y aspirantes a futuros maestros, así como “de los valores que pretendemos inculcar como sociedad”. Por último, ha subrayado que “lo más preocupante es que parece que se está normalizando este tipo de expresiones”.

La universidad ha anunciado que va a abrir un expediente informativo para “recabar todos los detalles sobre el caso”. El expediente podría dar lugar, a su vez, a “activar el régimen disciplinario” aprobado por el centro académico en febrero para adaptarse a la Ley de Convivencia Universitaria de 2022. El rector, Juan Carlos Ayala, ha precisado que “si los hechos fuesen calificados como faltas muy graves podrían determinar una expulsión desde dos meses hasta tres años, y con anotación en su expediente académico”. Ayala ha animado a que las personas “que se hayan sentido dañadas por los mensajes” denuncien el caso, y ha recordado “que las novatadas están expresamente prohibidas en el campus y son consideradas una falta muy grave en el reglamento de régimen disciplinario”, que puede implicar la expulsión del centro universitario y la pérdida de la matrícula.

Menoscabar la dignidad

La Ley de Convivencia Universitaria ―promovida por el ministro Manuel Castells― penaliza por primera vez las conductas machistas en el seno de los campus. Antes no existía una legislación específica. Se consideran, entre otras, “faltas muy graves” (las más penalizadas por la norma), “realizar novatadas o cualesquiera otras conductas o actuaciones vejatorias, física o psicológicamente, que supongan un grave menoscabo para la dignidad (…)”, “acosar sexualmente o por razón de sexo” y “discriminar por razón de sexo, orientación sexual, identidad de género, origen nacional (…)”.

Las faltas muy graves son castigadas por la ley en una horquilla que va desde la “pérdida de derechos de matrícula parcial, durante un curso o semestre académico” a la “expulsión de dos meses hasta tres años de la universidad en la que se hubiera cometido la falta”. La Universidad de La Rioja, por tanto, optaría por la pena más alta si se activa el régimen disciplinario. La ley contempla también que si “se considerase que el hecho podría ser constitutivo de delito, el procedimiento disciplinario se suspenderá para ponerlo en conocimiento del Ministerio Fiscal”. Eso se aplica, por ejemplo, cuando existen indicios de una violación en el campus.

Aunque las novatadas han ido a menos en España ―son muy perseguidas por las universidades, que han establecido protocolos para frenarlas― el cariz sexual siempre ha estado presente. En la Universidad de León hubo en 2017 una subasta de novatas en una plaza pública muy mediática y es especialmente célebre el rito de La Granja, en el que los colegiales del Elías Ahuja proferían cada año gritos machistas a sus vecinas ―“¡Putas, salid de vuestras madrigueras como conejas! ¡Sois unas putas ninfómanas! ¡Os prometo que vais a follar todas en la capea!”―, que finalmente no supusieron la expulsión definitiva de su cabecilla. Las redes han puesto más en el foco estas prácticas, pero existen denuncias que no han trascendido estos años de chicas o chicos novatos forzados a simular una felación o un coito en presencia de sus compañeros o colegialas paseando vestidas de gallinas por el centro de la ciudad con un cartel que rezaba: “Empóllame”.

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