¿Aburren ya las secuelas sin fin? La taquilla mundial de 2023 da pistas | EL PAÍS Semanal

En las décadas de los cincuenta y los sesenta los wésterns estaban por todas partes. En el cine, películas de John Wayne y Gary Cooper; en la televisión, Bonanza y Jim West. Las historias de vaqueros con sus armas persiguiendo a los malos eran una fórmula segura para el éxito en Hollywood. Pero su fecha de caducidad llegó y el cine del Oeste se desinfló en los setenta. Hoy, ese lugar privilegiado que tuvo ese cine lo tienen las grandes franquicias y sagas, con sus secuelas, precuelas, spin offs y refritos de historias de superhéroes de Marvel y DC o personajes de Star Wars y Disney. Mientras los estudios de cine facturaban miles de millones de dólares con estas franquicias y acaparaban las listas de los grandes taquillazos durante las últimas décadas, la gran pregunta era cuándo llegaría su fecha de caducidad.

Los números de la taquilla mundial de 2023 comienzan a mostrar fracturas en la hasta ahora infalible receta económica de las franquicias. Tres apuestas que parecían seguras —las últimas entregas de The Flash, Ant-Man e Indiana Jones— terminaron siendo decepciones para los estudios. En el caso de The Flash, que apostaba por la nostalgia con la inclusión de Michael Keaton retomando su rol de los años noventa como Batman, Warner Bros. registró una pérdida de 200 millones de dólares —el presupuesto del filme era de 450 millones— según el portal de noticias ScreenRant. Con un ingreso de alrededor de 500 millones de dólares, Ant-Man y la Avispa: Quantumanía tampoco pudo reponer el total de la inversión de Disney entre la producción y el marketing de la película, según informó Variety. Lo mismo sucedió con Indiana Jones y el dial del destino, que no ha logrado ser rentable para Disney y LucasFilms, ya que apenas recuperó su presupuesto de 295 millones de dólares, según el portal Box Office Mojo.

Para Enrique Lavigne, productor de películas como Un monstruo viene a verme o Lo imposible, los recientes fracasos de las que parecían apuestas seguras son síntoma de un desgaste. “Una franquicia sin ningún ápice de humanidad es una fórmula que se agota. Eso se ve con las películas de superhéroes. El cine necesita nuevas ideas para cambiar”, explica por teléfono.

Los resultados de la taquilla mundial son otra muestra de que 2023 está siendo un año anómalo para los estudios de Hollywood. Disney, por ejemplo, no solo ha perdido dinero con varias de sus apuestas, sino que ha tenido que aplazar el estreno de sus próximos grandes proyectos debido a la huelga de actores y guionistas que mantiene paralizada a la industria.

Más allá de las decepciones en taquilla, las dos grandes ganadoras del verano son Oppenheimer y Barbie, una película biográfica y el primer largometraje fuera del mundo de la animación de la icónica muñeca. Ambas tienen grandes presupuestos, monumentales campañas de marketing y muchas caras famosas, pero destacan por ser ajenas a los multiversos de Disney o DC. “Sean o no películas originales, sin ninguna duda son el origen de algo nuevo en la manera de llevar a la gente al cine”, asegura Lavigne, aunque hace hincapié en que Mattel ya está produciendo una docena de películas basadas en sus juguetes para repetir el éxito de Barbie.

Algunas figuras del cine son optimistas, como Francis Ford Coppola, director de la saga de El padrino, que en su cuenta de Instagram celebró el éxito de las dos películas: “Que no tengan ningún número al final del título, que no sean secuelas o precuelas, y que el público esté llenando las salas para verlas es una victoria para el cine. Está por comenzar una nueva época de oro”.

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